En esta pequeña “tabla devocional” de Antonio Murado, el artista cambia la f iguración religiosa propia del icono por un gran pétalo dispuesto sobre una reserva blanca. Esta temática nos lleva directamente a los años 90, cuando Murado se inició en la iconografía botánica. Si bien no era el tema en sí lo que le interesaba; sino la propia técnica y el comportamiento de los materiales empleados. Murado emplea aquí la técnica del soplado, que da como resultado una forma que nos remite a pétalos que parecen flotar sobre fondos semitransparentes, creando una pintura, donde, como él ha señalado en alguna ocasión “todo es abstracto y figurativo a la vez”. De esta forma el artista reinterpreta el concepto de icono. Un formato pequeño, pero que encierra un simbolismo que trasciende su apariencia y al igual que los iconos bizantinos, invita a la contemplación.
En esta obra reciente del artista, se evidencia su capacidad para reinventar y renovar su propio lenguaje visual. Al rescatar la iconografía botánica de los años 90 y fusionarla con la estética y el concepto de los iconos, Murado nos ofrece una visión contemporánea y personal.





