En la serie Virtudes y Pecados Capitales, Rebeca Plana explora algunos de los impulsos y valores fundamentales de la experiencia humana. A través de un lenguaje abstracto basado en el gesto, la superposición de capas y la intensidad cromática, la artista construye un universo visual en el que emociones y conceptos se transforman en energía, movimiento y materia.
Dentro de este conjunto, Ira se presenta como una aproximación a una de las pasiones más intensas y universales, interpretada desde la libertad gestual y la potencia expresiva que caracterizan la práctica de la artista.





