Inspirada en la icónica Maja Desnuda de Goya, esta escultura de José Cháfer propone una reinterpretación contemporánea del clásico, alejándose de la figuración directa para adentrarse en un lenguaje donde lo abstracto y lo corporal dialogan. A través de curvas y volúmenes, el artista transforma la sensualidad del cuerpo en una experiencia material y táctil.
La obra forma parte de la colección Pieles, un proyecto en el que Cháfer incorpora una nueva “piel” a sus esculturas: una capa que envuelve y da cuerpo a lo que él considera el alma de su trabajo. Este giro desplaza su interés hacia las tensiones, las masas y la presencia física de la obra.
Al igual que en Goya, la curva y el movimiento son esenciales. Pero aquí, la tradición se reescribe desde la materia, reafirmando el compromiso de Cháfer con la innovación escultórica y el diálogo entre pasado y presente.





