La novena novela de la saga Aubrey-Maturin, Treason’s Harbour, está ambientada principalmente en Malta en 1813, cuando la isla se encontraba bajo dominio británico. Para la portada, Matthew Benedict representa el Grand Harbour de Valletta, uno de los principales enclaves navales del Mediterráneo, con las imponentes fortificaciones de la ciudad al fondo.
Malta había pasado a manos británicas en 1800 y, durante las primeras décadas del siglo XIX, el Grand Harbour se consolidó como una importante base de la Royal Navy. Su posición estratégica en el Mediterráneo y la protección natural que ofrecía el puerto, junto con el complejo sistema de fortificaciones que lo rodeaba, hicieron de Valletta un punto fundamental para las operaciones navales británicas.
La escena de Benedict reconstruye este paisaje portuario de comienzos del siglo XIX, en el que las embarcaciones, el puerto y las murallas de Valletta forman un conjunto inseparable de la historia naval de Malta. La elección de un lugar real y de gran importancia estratégica para la Royal Navy permite a Benedict anclar la ficción de O’Brian en un paisaje histórico concreto. La imagen no pretende únicamente ilustrar una escena de la novela, sino reconstruir visualmente el aspecto que podía ofrecer el puerto maltés durante las Guerras Napoleónicas.








