El HMS Leopard, botado en 1790, fue un navío de 50 cañones de la Royal Navy y uno de los numerosos barcos históricos que Patrick O’Brian incorporó a la ficción de la saga Aubrey-Maturin. En Desolation Island, la quinta entrega de la saga, el Leopard navega hacia Australia por las gélidas aguas del océano Austral, donde se encuentra con un enorme iceberg que provoca graves daños en el casco y el timón.
Para esta representación, Matthew Benedict se basó estrechamente en grabados y dibujos navales de la época, reconstruyendo la apariencia del buque histórico y trasladándola a la escena ficticia descrita por O’Brian. La elección de un barco histórico concreto permite a Benedict trabajar con un grado de precisión que va más allá de la imaginación literaria. La silueta del casco, la disposición de los palos y el aparejo y los diferentes elementos de la estructura del navío proceden de la documentación naval utilizada por el artista para reconstruir visualmente el Leopard.
El encuentro con el iceberg, sin embargo, pertenece al universo ficticio de O’Brian. Benedict combina así dos niveles de representación: por un lado, la reconstrucción de un navío que existió realmente; por otro, la escena imaginada por el escritor en las remotas aguas del océano Austral.







