Acuarela de pequeño formato de cubano Ariel Cabrera, perteneciente a su serie Papeles Secundarios. A pesar de su tamaño reducido, la obra conserva la complejidad narrativa y la atmósfera teatral que caracterizan los grandes relatos visuales del autor.
La escena reúne a dos personajes provenientes de universos distintos, colocados como si formaran parte de una misma escenografía musical o teatral. A la izquierda, un mambí representado en grises —casi en grisalla— empuña un fusil y evoca la épica histórica cubana. A su lado, en contraste absoluto, aparece una mujer semidesnuda, cuya actitud, vestimenta y gesto recuerdan al ambiente festivo y sensual del Moulin Rouge parisino.
Cabrera superpone así tiempos, geografías y narrativas que nunca coexistieron, creando un escenario híbrido donde lo bélico convive con lo cabaretero, lo solemne con lo frívolo. La composición se sostiene sobre un fondo cargado de texturas y elementos escénicos — luces, telones, dispositivos teatrales— que potencian el carácter performativo de la imagen.
Esta acuarela funciona como un juego de anacronismos y ficciones, un guiño del artista a su propio universo barroco, donde la historia se reescribe como un teatro perpetuo lleno de personajes imposibles, desplazados y a la vez unidos por la imaginación pictórica.





