Esta gráfica con collage de Andreu Alfaro, realizada en 1993, refleja con claridad la esencia geométrica y reflexiva que caracteriza al artista. Sobre un fondo negro profundo, las formas verdes —un triángulo contundido y una serie de arcos trazados con gesto suave— generan un diálogo entre la precisión geométrica y la energía del trazo manual. La composición transmite una tensión equilibrada: el plano sólido del collage se contrapone a la ligereza curva del dibujo, creando una sensación de movimiento detenido.
Andreu Alfaro (1929-2012) fue un destacado escultor español, considerado uno de los referentes de la escultura contemporánea en España. Nacido en Valencia, desarrolló una obra caracterizada por la exploración de la geometría, el ritmo y la relación entre línea, volumen y espacio. Aunque su producción abarca diversos materiales, es especialmente conocido por sus esculturas en acero y aluminio, que combinan rigor constructivo con una sorprendente ligereza visual. Sus piezas suelen dialogar con el entorno, integrándose en espacios públicos y museísticos, y muestran una sensibilidad que trasciende la simple construcción formal.
En esta obra gráfica, Alfaro retoma su interés por las relaciones entre línea, volumen y espacio, habituales en su trabajo escultórico, y las traslada al lenguaje gráfico con una sensibilidad particular. Se trata de una pieza que encarna tanto la sobriedad racionalista como la búsqueda poética de armonía y amplitud visual, conectando la esencia de su escultura con el mundo de la gráfica.





