Realizada durante el confinamiento provocado por la COVID-19, Estamos todos bien nace de un tiempo marcado por la soledad y la incertidumbre. En esta obra, Maru Quiñonero inicia una nueva línea de trabajo basada en la forma única y la materia monócroma, explorando un lenguaje esencial y contenido.
La pieza habla del individuo y del otro, de la distancia y del vínculo, y funciona como un recordatorio silencioso de que, incluso en el aislamiento, no estamos completamente solos. Un lugar común donde el deseo compartido es simple y profundo: saber que estamos todos bien.





